Tecnología: una adicción sin sustancia que está afectando la vida de muchos jóvenes españoles.

Uno de cada cinco jóvenes españoles sufren de trastornos del comportamiento por culpa de la tecnología; especialmente aquellos que tienen entre 10 a 25 años. Este trastorno, al cual llaman adicción sin sustancia, afecta a los jóvenes hasta el punto de que no duermen, comen a deshora, no se duchan; e incluso se vuelven violentos.

Adrián, un niño de 14 años, comenzó a sufrir de ello. Casi sin darse cuenta, pasaba todos los días encerrado en su habitación, comía poco, no se duchaba y ni se comunicada con sus padres; lo único que hacía era jugar a la consola.

“Me quedaba toda la noche despierto y descansaba unas horas al mediodía”, cuenta el joven. Además, también dijo que cuando le daba hambre iba a la cocina por Red Bull y se hacía un par de sándwiches o agarraba una bolsa de patatas.

Los padres se empezaron a preocupar y, a raíz de ello, le quitaron la máquina; y según contó la madre, el chico se agarró al equipo de forma enfermiza. Lo desconocían, “él siempre había sido cariñoso y ahora se comportaba de forma violenta”; y ante ese comportamiento acudieron incluso a una comisaría para ponerle fin al conflicto.

21% de los jóvenes españoles sufren trastornos de comportamiento por culpa de la tecnología

Según una encuesta a 4.000 jóvenes españoles de entre 10 y 25 años edad, 21% de ellos sufren de trastornos del comportamiento por culta de la tecnología; dicha encuesta se incluirá en el nuevo Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad.

La adicción a las pantallas no se considera una enfermedad y, por ende, se quedó fuera del DSM5. La ludopatía fue el único comportamiento adictivo que se reconoció en ese documento; que asocia la adicción específicamente a sustancias como el alcohol, tabaco, marihuana, estimulantes y opiáceos.

Celso Arango, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, afirma que es necesario saber diferenciar entre el consumo excesivo y la adicción; siendo este último cuando la persona pierde totalmente el control y sufre porque aunque le gustaría parar, no puede.

Según comentó, en su hospital la adicción a los videojuegos es la segunda más tratada en los adolescentes; superada solamente por el cannabis.

Adrián describe que durante dos meses sufrió una pérdida de control. Su familia decidió buscar ayuda cuando vieron que sus notas cayeron drásticamente y suspendió seis asignaturas. “Nos empujaba y pegaba puñetazos contra la pared”, aseguraba su madre.

Comenzaron a asistir a sesiones de terapia familiar en La Asociación Proyecto Hombre, la cual está dedicada a la prevención y tratamiento de las drogodependencias; y esto hizo que el problema se frenara.

Ahora, Adrián vendió la consola y con el dinero compró una bicicleta de montaña; una afición que había abandonado. La clave de su pronta recuperación ha sido los castigos o recompensas que recibía por su comportamiento.

Según Pedro Pedrero, psicólogo de Proyecto Hombre, afirmó que al comienzo del tratamiento los jóvenes empiezan a sentir un vacío emocional; ya que su vida se ha llenado con el juego y con el reconocimiento de otras personas por sus hazañas virtuales.

Aproximadamente el 90% de los jóvenes de 14 a 16 años, cuentan con dos a cinco dispositivos digitales; y el 86% reconocen que los usan habitualmente.

Por su parte, José Moreno, director del Centro de Adicciones Tecnológicas de la Comunidad de Madrid, asegura que los jóvenes se refugian en la tecnología por alguna razón; ya sea conflictos familiares, acoso escolar, falta de autoestima, duelo por la muerte de un ser querido, cambio de país, entre otras cosas.

Sin embargo este problema también parte por culpa de la propia familia “con tres años le ponen la tableta para que coman o para tranquilizarlos de una rabieta” expone Moreno.

Debido a que la responsabilidad no recae en un solo miembro, es necesario que los padres acompañen al chico en la terapia; todos deben cambiar. Para determinar que algún joven presenta este trastorno, hay 3 señales que podrían ser una alerta; comidas a deshora, malos hábitos de sueño, incumplimiento de responsabilidades.

¿Qué provocan las pantallas a nivel cerebral?

A diferencia de las adicciones a sustancias como la droga o el alcohol, esta no deja ninguna huella psicológica para toda la vida, por lo que puede ser superada con mayor facilidad; afirma Domingo Malmierca, coautor de tres guías para aprender a convivir con las pantallas y miembro de la Fundación Aprender a Mirar.

El cerebro de los adolescentes es inmaduro y muy vulnerable, por lo que tienden a volverse adictivos ante alguna situación. Sin embargo, no todos se enganchan; por ejemplo, aquellos que tienen buenas habilidades sociales o practican algún deporte, son más resistentes.

Según advierte Stephen Balkam, fundador de Family Online Safety Institute, la familia debe dar el ejemplo, ya que los niños no hacen lo que se les ordena, sino lo que ven; por eso es bueno siempre escoger alguna hora para dedicársela a la tecnología.

Otra de las señales de este trastorno es el aislamiento. Daniel, un niño de 13 años, ha ido a clases tres veces desde que comenzó el curso. No quiere salir de su casa ni divertirse con sus amigos, ya que se la pasa en el sofá de su hogar; jugando con su Nintendo. Ángel Gutiérrez, padre de Daniel sabe que su hijo tiene una adicción y teme que la Fiscalía de menores intervenga y les quite la custodia por las repetidas ausencias escolares.

Gracias a la terapia de grupo, han comenzó a dosificar las horas de juego y ya Daniel está empezando a socializar con otros niños de su misma edad y que están pasando por la misma situación.

Según José Moreno, el trastorno no nace solo, la familia es el modelo de referencia. Por eso en las terapias de grupo les enseñan otra forma diferente de relacionarse; ya que muchas veces los padres tienden a gritar y esa no es la mejor forma para solucionar los problemas.

Fuente: Empantallados: la “adicción sin sustancia” que empieza a los 14 años

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