El tratamiento del alzhéimer carece de programas actualizados y personal cualificado

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La Semana Santa transformó los ‘viernes sociales’ del Gobierno en ‘miércoles sociales‘. En esta oportunidad, uno de los documentos tratados en la mesa del Consejo de Ministros fue el último borrador del Plan Nacional de Alzheimer para el cuatrienio 2019-2023 que elaboró el Grupo Estatal de Demencias compuesto por el Imserso -entre otros organismos del Ministerio de Sanidad-, la Fiscalía General del Estado -el sector encargada de los superiores y dependencia-, sociedades científicas, centros de exploración y fundaciones dedicadas a la pelea contra esta patología que perjudica a cerca de 1,2 millones de españoles. Más o menos. Porque registro no existe como tal. «Necesitamos una exploración popular para entender cuántos enfermos hay», enseña Cheles Cantabrana, presidenta de la Confederación De españa de Alzheimer (Ceafa).

Aparte del registro, el texto admite que la patología está «infradiagnosticada». Más del 50% de las situaciones detectados en los estudios poblacionales «están sin hacer un diagnostico en los sistemas de salud». Además, los programas particulares de atención a la gente con alzhéimer, «en parte importante de las situaciones, están desactualizados o no se han implementado». El plan admite que «existe una situación de desigualdad e insuficiencia en el ingreso a las terapias no farmacológicas de estimulación o rehabilitación cognitiva, más allá de su efectividad demostrada». Falta de información y de formación de los expertos son otras de las carencias que el plan quiere agarrar. Un emprendimiento que por el momento debe aprobarse de manera determinante en otro Consejo de Ministros y ser consensuado con las comunidades autónomas.

El plan tiene 4 ejes de actuación. Antes que nada, la exploración sobre causantes determinantes de la patología. En segundo lugar, el avance de reglas de promoción de la salud, de esta forma como el avance en el diagnóstico precoz y la selección de los tratamientos más correctos. En tercer lugar, se establece un eje de optimización de los servicios, apoyos y prestaciones para seguir en la atención a la gente en diferentes espacios. Finalmente, pone el foco en trabajar en la sensibilización de la opinión pública sobre la optimización de las reacciones en el ámbito, con el objetivo de cambiar la perspectiva que la sociedad tiene del alzhéimer.

«Es un primer paso muy considerable. Y no se debe detenerse con esta enfermedad», apunta Cantabrana, que recalca que el alzhéimer es una enfermedad que la sufre «toda la familia». A esos 1,2 millones de enfermos -el 7% de los superiores de 65 años y cerca de la mitad de la gente que sobrepasan los 80 años- hay que sumarles a sus conocidos cercanos. En total, unos cinco millones de damnificados. Unas personas que tienen que amoldar su historia para atender al enfermo. El borrador del proyecto estatal, fechado en febrero, admite que tres de cada diez cuidadores se vieron obligados a llevar a cabo cambios pertinentes para lograr unir la actividad laboral y el precaución familiar. Estos cambios se han traducido en una reducción del horario laboral; sin embargo, un 12% escoge dejar su puesto de trabajo para proteger a su individuo cercano.

El registro es únicamente una de las necesidades que reclamaron las partes cuando han comenzado a trabajar en este Plan Nacional del Alzheimer en 2015 con el Gobierno de Mariano Rajoy. El PP es el exclusivo partido que recopila un apartado sobre este censo en su programa electoral. Dos años después, a finales de 2017, el Imserso ya poseía listo un borrador que no se divulgó. Llegó 2018 y se siguió haciendo un trabajo -con distinto Ejecutivo- en el archivo, que no contempla por ahora financiación y que ayer detalló la ministra a sus camaradas de Gabinete.

«Mientras no seamos capaces de sanar la patología, hay que hacer mejor los servicios asistenciales sanitarios y sociales», comentó la ministra a lo largo de la exhibición del archivo. «Es primordial el precaución integral de esta demencia. Por que es requisito que pacientes, asociaciones e indagaciones hayamos ido juntos y no cada uno por su lado», recalca Koldo Aulestia, presidente de Alzheimer Gipuzkoa.

Fuente: HOY

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