El mercado de Lavapiés entra en un conflicto por los puestos que quieren convertir en bares.

Guerra en el mercado municipal del barrio Lavapiés. Los albañiles ultiman la reforman de uno de los puestos que se encuentra cerca de la plaza central. Este puesto siempre fue una frutería, pero hace semanas apareció una barra de bar; José Gómez, quien era el encargado de la frutería, lo traspasó por 30.000 euros a un grupo de inversores.

Según informó el frutero, habían llegado a ofrecerle 70.000 euros, pero el decidió venderlo más barato porque necesitaba el dinero en ese momento. Además, se integró en el grupo de inversión para guiar la obra.

Si todo sale como lo esperado, abrirá sus puertas este fin de semana y se llamará Edus Corner y, por lo visto, venderán cervezas. El jefe del grupo de inversión está orgulloso de cómo ha quedado el local y asegura que al fondo estará la frutería y detrás, la tahona. Pero lo que hasta ahora se ha terminado es la barra de degustación.

Fraga es piloto de Iberia y es quien ideo este proyecto, el cual está poniendo patas arriba al mercado. Hace más de un año vio todas las posibilidades comerciales que tenía, por lo que juntó a 12 personas para que invirtieran; todas con perfiles totalmente diferentes. De tal forma, comenzó a pagar traspasos a los dueños de diferentes puestos.

Hasta los momentos, el grupo administrado por él, ha invertido la cantidad de medio millón de euros aproximadamente, para obtener 11 de los 54 puestos que hay en el mercado; de los cuales solo una parte de la frutería está ya lista para abrir.

Pero todo esto ha dejado una serie de conflictos, que se resumen en dos bandos enfrentados. Por un lado  está la junta directiva que no ve como buena opción que un solo grupo esté a cargo de varios puestos, y ha tratado de paralizar las obras, ya que la documentación no es la correcta.

Por otro lado está Fraga y sus socios, quienes pretenden recuperar el mercado; aprovechando que el barrio Lavapiés está más de moda.

Impulsar la competitividad de los mercados

Para el año 2010 el mercado prácticamente estaba muriendo. Por eso en el 2014 se cambió la normativa; antes no era posible traspasar, pero desde entonces sí. Según un comerciante que entró en el 2011, la idea que se tenía era para dinamizar y ahorrar, porque había partes del mercado que ni tenían luz, también se permitió que los puestos tuvieran, en un espacio determinado, una barra para degustar.

El objetivo de esa norma era impulsar la competitividad de los mercados municipales, ya que los mismos perdían cada vez más clientela. Así como mejorar su atractivo como centros de destino turístico, gastronómico y de compras; de tal forma que cada puesto podría montar su propia barra de degustación.

En el caso de San Fernando, la iniciativa vino de la mano de un grupo de colectivos de La Tabacalera o el Patio Maravillas, a los que se le cedieron puestos vacíos para que pudieran montar sus ideas, como es el caso de la casquería que vendía libros al peso. Sin duda querían rescatar un mercado moribundo, por lo que se abrió nuevos modelos de participación como librerías, estudios de arquitectura y algunos otros bares.

Desde entonces, los fines de semanas son sinónimo de fiesta en el mercado, ya que se llena de gente que va a tomar algunas cervezas. Según datos del censo de locales y actividades del Ayuntamiento, solo 17 puestos tienen licencia para vender alcohol, el resto han usado la idea de “barra de degustación” para servir algunos vinos y latas los fines de semana, con el fin de obtener un ingreso extra.

Sin embargo, esto ha ocasionado algunos conflictos, ya que luego de que los comerciantes modificarán el horario del mercado; abriendo viernes y sábado hasta la 1 de la mañana. Muchos vecinos, cansados de la zona, llamaron a la Junta de Distrito para que frenaran eso.

Otro punto de conflicto es que algunos puestos son ahora más bares que comercios, y no abren por las mañanas, lo que hace que el mercado se mantenga muy vacío; ya que nadie va a comprar tampoco.

El nuevo plan

Con el mercado de Lavapiés lo que quieren es volver nuevamente al origen; un mercado que venda productos, pero también quieren incluir gastro-bares. Habrá charcutería, pescadería, quesos y delicateses, y cada uno de ellos tendrá su zona de degustación; cuenta Josefina García, bióloga molecular y cerebro del proyecto.

Sin embargo los problemas no han parado desde la obra. Según un comerciante, la documentación que presentaban no era la correcta; el seguro de responsabilidad estaba caducado y a nombre de terceros, la memoria de obras y la licencia, nada estaba en orden. Incluso no dejaban a la Junta directiva entrar para ver qué era lo que hacían.

Además también informó que luego se enteraron que una licencia anticipada que da el Ayuntamiento (declaración responsable) les había sido denegada; ósea estaban haciendo uso de un espacio sin permiso. “Es una situación explosiva y él es un tipo que hace lo que le da la gana” aseguró el comerciante.

Entre los locales afectados se encuentra el de Hermanos Villar, una tienda gallega que alquilaba uno de los puestos que adquirieron los inversores. “Nos han roto copas, una puerta de congelador, una maquina nueva”, asegura uno de los comerciantes; quien se marchó porque todo eran problemas y además mantiene otra tienda en Madrid.

Las obras han quedado paralizadas por unos meses, debido a que la junta ha llamado a la policía; los inversores ante esto dicen que “nos hacen la vida imposible”. Gómez dice que la policía ha ido 6 veces y ya se conocen las licencias de memoria. Incluso aseguró que a la junta de la salió el tiro por la culata porque los policías detallaron que el mercado tiene algunas irregularidades que deben solucionar.

Fraga tampoco tiene nada bueno que decir sobre la junta, incluso asegura que al ser mayoría podrían echarlos. Sin embargo, aún no planean hacer nada, simplemente seguir con su trabajo; ya que dicen que el tiempo pone a cada quien en su lugar.

Fraga y Gómez están orgullosos de su próxima creación

Si los inversores abrirán puestos de alimentos ¿Por qué la directiva se preocupa? Sin duda ellos quieren que el mercado, vuelva a ser mercado, pero no confían en las intenciones de los inversores; y temen que las tiendas terminen nuevamente siendo restaurantes.

Por su parte, Fraga y Gómez están orgullosos de su próxima creación, especialmente porque marcas como Heineken y Red Bull les avalan. Aseguran que quizás la junta no entiende que todo esto le vendría muy bien al mercado y a todo el mundo en general.

Fuente: Guerra en el mercado de Lavapiés por los puestos que se convierten en bares: “Somos mayoría para echarlos”

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